YERBA BRUJA 
J.A. Corretjer,  1957
 
line decor
line decor
 

 

Libro Yerba Bruja

 

La Catarsis Boricua - Acto VI


Encubrimientos

- Abuelo quieres que te sirva más café.

- Si mi amor, ponle solo un poquito de azúcar.

- Entonces, ¿Pues después el señor del carro choteó a los policías y los metieron presos? (Dice la niña mientras se levanta a servir el café)

- Te dije que no fue tan rápido. En realidad pasaron años antes de que se acusara a nadie. Para más decirte, la policía y el departamento de justicia hicieron todo lo posible para evitar que se investigara el caso. Eso fue como perro amarra’o con longaniza.

- Si, ¿Como?

- Bueno, primero los policías falsificaros los reportes. Después los fiscales se encargaron de preparar a los testigos con coartadas.

- ¿Tu querrás decir los abogados?

- No, los mismos fiscales que el gobierno puso para investigar, se viraron con los policías y se convirtieron en cómplices del encubrimiento. Tanto fue así que se vieron involucrados; sargentos, tenientes y coroneles de la policía. Y por la parte de los ejecutivos del Departamento de Justicia, se embarraron varios fiscales, varios peritos y hasta dos Secretarios de Justicia. Todos mintiendo, escondiendo evidencia y cambiando testimonios. Todos menos uno.

- ¿Quien?

- El chofer de carro publico, Don Julio. (Pausa, toma café) Oye que bueno está este café. Un buen café siempre me anima a seguir contando.

- Si abuelo, sigue. ¿Cuando fue que los cogieron?

- Bueno como te dije pasaron años y había alguna gente ya protestando porque sabían que algo andaba mal. Como yo diría “Algo apestaba a pescao”. Poco a poco esa gente que protestaba en grupos pequeños fue regando la voz hasta que la mitad de Puerto Rico le picaba sino la curiosidad, la dignidad.

- ¡Solo la mitad!

- Bueno para aquella época había mucha gente ciega con eso de la política.

- ¿Eso es lo que te pasó a ti abuelo cuando quedaste ciego?

- ¡Ay Bendito! Gran poder dame paciencia con esta sabandijita.

- ¿Que pasa?

- Tu sabes que esto me pasó cuando yo era muy niño a causa de una enfermedad. Además yo no soy ciego. Mis ojos no funcionan, pero ciego no soy. Soy no vidente. Mis ojos no pueden ver pero sin la ayuda de ellos yo puedo ver cosas que mucha gente quisiera ver.

- ¿Porque tu dices que puedes ver?

- Porque Dios me ha dado la dicha de ver la risa de tu voz, la belleza de un día mediante el roce del sol en mi piel y de ver la pureza o la maldad de un corazón a través de sus acciones.

- Pues tu vez mas que muchos que yo conozco que ni usan espejuelos.

- Por eso te diré que hay cosas en la vida que sin verlas, se sienten. Te lo digo de corazón, que yo las todavía las siento.


Encubrimientos

Desde el vasallo siniestro
hasta la corte federal
paradojas y silencios
tenemos que denunciar

Si leyésemos estrellas
leeríamos consignas
pero nunca los enigmas
de mi borinquen bella.
Todavía hay querellas
que en esta isla tropical
retoñan legiones del mal
y villanos uniformados
paridos y comandados
desde la corte federal.

Te hablaré sinceramente
de otra forma, yo no sé.
pero no perdamos la fe
y luchemos concientes.
Hay que meterle el frente
con la voluntad del hierro
y como dijo el maestro
dale al César lo del César
que tendrá que confesar
hasta el vasallo siniestro.

Como si eso poco fuese
inocentes con cadenas
están cumpliendo condenas
por malditos intereses.
Y que sistema es ese
que al pobre trata recio
para el rico otro precio
por eso vengo a reclamar
hay que desenmascarar
paradojas y silencios.

Se me ha recomendado
que cambiemos ya el tema
que veamos el problema
como con ojos vendados.
Ellos seguirán pensando
que nos pueden silenciar
pero la misión de desafiar
siempre estará activa
y hasta el fin de los días
tenemos que denunciar.