YERBA BRUJA 
J.A. Corretjer,  1957
 
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Libro Yerba Bruja

 

La Catarsis Boricua - Acto II


La Guerra Fria

- Abuelo, ¿Pero eso es lo mismo que pasa ahora?

- Oye esta nena es mas listas que las niguas, salió a su abuelo.

- ¿Y entonces que tiene que ver eso con el Cerro Maravilloso?

- Primero, no es maravilloso, sino maravilla.  Segundo, en aquel tiempo era la época de la guerra fría, que a veces se ponía más caliente que un corozo guallao. 

- Abuelo ahora si que no te entiendo.

- En eso te pareces a tu madre. Deja ver como te digo lo que a mí todavía me cuesta entender.

- Pues dímelo clarito y sin mucha vuelta.

- Esta bien, como tu digas.  Pues la guerra fría era un tiempo en que habían dos super potencias nucleares con submarinos, bombarderos, cohetes atómicos apuntándose uno al otro.  Estos dos colosos nucleares tenían el poder de destruir al mundo en una hora si se tiraban con esas armas. Pero ninguno quería atacar primero porque comoquiera se iban a chavar con J mayúscula los dos.  Por eso en vez de atacarse, ponían a otros países a pelearse entre sí.  En estos países se la pasaban poniendo trampas, usando espías y todo tipo de trucos para destruirse uno al otro.  Eran como dos jueyes machos en la misma cueva.  En la que uno se descuidara venia el otro y ¡ATUQUI!, le daba un cantazo por la espalda.  Por eso el mundo siempre estaba al borde de la destrucción total….  ¿Ahora tu me entiendes?

- Claro que si.  Eso es lo dan en los muñequitos a cada rato. 

-  ¡Ay bendito!... Esa es otra ventaja de ser no vidente. 

- Pero cuéntame abuelo cual de los dos era el villano y cual era el héroe en al pelea fría. 

- Pues la cosa no siempre es así.  A veces el que se parece una cosa sale siendo otra y uno no sabe ni quien lleva y ni quien trae.   Me imagino que eso es lo mismo que ponen en los dichosos muñequitos esos.  Deja ver como te lo explico mejor…


La Guerra Fría

Como infinita novela
fría, oculta y sin color
fue dejando una estela
de odio, miseria y dolor

Parece camino andado
pero es historia reciente
cuando el temor permanente
dormía siempre a mi lado.
No me lo han contado
yo nací en la candela
de la guerra y su secuela
izquierda contra derecha
derecha contra izquierda
como infinita novela.

Incursiones incubiertas
demagogias y doctrinas
asesinos de oficina
y la verdad yace muerta.
Quien sabe a ciencia cierta
los inventarios de dolor
entre la sangre y el sudor
de Occidente y de Rusia
peleando una guerra sucia
fría, oculta y sin color.

La lista es incontable
con faenas de horrores
letanía de errores
y amenazas nucleares.
No han quedado lugares
sobre la faz de la tierra
sin cicatrices de la guerra
del Salvador a Vietnam
de Angola a Afganistán
fue dejando una estela.

A Dios gracias, Puerto Rico
y a su pueblo sabiente
que ha sabido ser gente
sin desbordar sus conflictos.
Hay sus luchas, yo te digo
y algunas con desamor
pero no pierdo la ilusión
que lo podemos lograr
sin nuestra isla sembrar
de odio, miseria y dolor.